En La Casa de la Pradera la barra y el comedor son la misma casa: puedes empezar con una caña bien tirada entre taburetes de madera y quedarte a comer sin cambiar de sitio.
Aquí la cerveza no es un acompañamiento: es el motivo. En pleno corazón del lúpulo leonés hemos reunido una carta que recorre las grandes maestras europeas y las artesanas de cercanía, con Ambar y Alhambra siempre en el grifo y una estantería que da para muchas visitas. Todo servido en su vaso, a su temperatura y con la tapa que le corresponde, en una barra de madera donde apetece quedarse.
Bienvenidos a un buen yantar. Así recibimos a quien se sienta en nuestro comedor: mesas amplias, luz de pueblo y una carta que mira a la tierra leonesa sin complicaciones. Recetas de siempre con producto de aquí, guisos que piden tiempo y nuestras croquetas caseras —de boletus, de jamón ibérico o de gambas al ajillo— que son ya media razón para volver. El día empieza en la misma mesa, con desayuno continental de 08:30 a 11:00, y sigue a mediodía y por la noche con comida honrada, raciones que llenan y el trato de una casa donde el cliente acaba siendo vecino.
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Mucho más que un hotel es una experiencia que combina el descanso con el placer de una buena cerveza artesanal.
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